lunes, 19 de agosto de 2013

Un punto de partida



Retrato de Dora Maar. Pablo Picasso (1937)

Lo que para mi significa la tecnología educativa:

"Aquellas herramientas que pueden ser utilizadas en las prácticas didácticas con el objeto de mejorar la enseñanza"

La lectura me llevó a recordar una anécdota personal. En el año 2008 decidí irme de vacaciones al NOA con dos amigos. La clásica experiencia de mochilero, nada original. Debido a que yo para aquel momento trabajaba en un colegio secundario, y venía mas o menos bien con los finales de mi carrera, pude tomarme mas de un mes para recorrer prácticamente todos los pueblitos de aquella región. Uno de los lugares mas pintorescos y cautivadores fue Iruya. Si nunca fueron, vayan. El acceso a Iruya es relativamente simple. Uno se toma un colectivo desde algún lugar de la quebrada y, sorteando un camino zigzageante de cornisa, en mas o menos medio día llega. Otro asunto es llegar a San Isidro (Lugar que también recomiendo). Saliendo desde Iruya, uno tiene que realizar una caminata de medio día río arriba, bordeando los márgenes de roca desprendida y finalmente subiendo una cuesta muy empinada de unos 300 metros. Esa es la única forma de llegar a pie o a mula (cuando el río no esta crecido, claro), y como consecuencia, San Isidro es un lugar muy peculiar. El limitadísimo acceso al lugar explica por qué los únicos habitantes (son unos pocos, tal vez 100) son  los herederos de aquellos habitantes originarios, que conservaron no solo los hogares, sino también las actividades agírcola-ganaderas para subsistir. El lugar es un espejo al pasado en casi su totalidad. Visto de lejos. De cerca...de cerca es lo que vengo a contar. Eramos quizá unos 10 en el grupo. Pasamos 2 días allí. La primer noche, antes de acostarnos noté que uno de los chicos del grupo estaba alterado, con cierta incomodidad. Lo había conocido hace unos días atrás, pero las circunstancias del periplo me permitieron tomarme el atrevimiento de preguntarle que le pasaba. Me señaló a un niño de no mas de 12 años. Vestido completamente de " habitante típico del norte Argentino". Sandalias, poncho y chulo. Tenía en su mano un celular. Un gran celular para la época de hecho, superando tecnológicamente al mio, por lo menos. Me dijo algo así como: "¿ Te das cuenta? ¿Qué hace un nene así acá con un celular? No debería tenerlo, siento que contamina el lugar,él debería ser tan natural como todo lo demás que nos rodea"
Me indigné inmediatamente. Sentí automáticamente que debía defender a aquel niño. No supe ni como empezar. No supe que responderle en eso entonces tampoco. Discusiones desorganizadas y argumentos mal esgrimidos característicos de ese momento de la juventud llevaron a que cada uno termine metiéndose en su bolsa de dormir media hora después. Hacía frío también. El piso estaba helado. 

Es imposible no remitirse al extracto de Giddens del texto de Trejo. Viví creo yo, algo similar. Mi experiencia para aquel entonces (ni la de ahora tampoco) no se compara con la de un experto en la temática, pero creo que si bien a los dos nos sorprendió lo que nos tocó vivir, no lo vimos como un fenómeno negativo. Mas bien, todo lo contrario. Las políticas de Estado también se fijaron en eso, y así como algunos sectores de la población se oponen al día de hoy a gestos políticos  como el de proveer notebooks para los colegios, el chico que me acompañaba ese día en San Isidro se oponía a ese celular. Quizá es cierto, no se borran barreras, pero identificarlas es lo primero que se necesita para derribarlas.La inclusión es el primer gesto.  Queda mas que claro que la sociedad de la información , con todas las bondades que trae aparejada también nos lleva a reflexionar sobre los límites que la constituyen. Decía Castells que no existe cosa tal como la diferencia entre vida virtual y vida real. Ambas son parte de lo mismo. Para las nuevas generaciones esto es prácticamente implícito porque en ambos mundos desarrollan habilidades y se relacionan. Victorias, bochornos y otras actividades transcurren en virtualidad con el mismo impacto que para nosotros tuvieron en la vida real. Pero hay diferencias. Claro que las hay. 

Es interesante como cuesta reconocer a los actores que llevan o acompañan con sus intereses las corrientes de esta sociedad de la información. ¿"Ellos", quienes son? . Previo al auge de Internet, la cosa era mas o menos lineal, o parecía serlo si sacamos de la ecuación los complots de la CIA, FBI y KGB. Los grandes grupos económicos y sus grandes lobbies volcaban intereses en los medios de comunicación. Éstos, los llevaban a la gente común, y el producto de sus gustos personales de lectura, la idiosincrasia y el panorama sociopolítico actual conformaban la opinión individual. Con el advenimiento de Internet y las posibilidades de una web preparada para la comunicación (digamos una web 2.0), la cosa cambia. La relación centro periferia se distorsiona según la propia información así lo quiera, y todas las barreras temporoespaciales caen también con el siglo XX. Siguen existiendo intereses, claro, publicidad, películas tontas, propaganda política, pero uno ya siente que tiene mas oportunidades. El esfuerzo ahora está en corroborar fuentes, hacer búsquedas precisas, no perder tiempo. 

Los dos videos que vimos nos muestran visiones tal vez extremistas de lo que son las herramientas en y de Internet. No creo que hacer un juicio de valor sobre una herramienta tenga sentido (o tal vez de estas herramientas), pero tampoco tenemos que ser ingenuos y descuidarnos de las intencionalidades. Los grupos de poder siguen digitando en gran medida el flujo y calidad de la información. Esperemos que no esté fijado el rumbo, por lo menos. 

Portada del New York Times del 6-8-2013

El cubismo conceptualmente derrumbó la concepción que existía previo al siglo XX en el arte de "una única mirada", "una única verdad". Las cosas son, según se las mire. Por ello esa dimensionalidad en el plano. Al mismo tiempo miro la cara de perfil y de frente, porque eso es el todo. Mi mirada es a la vez, el tiempo. Y así es esta nueva sociedad que nos toca vivir. No hay ya una verdad única. El avance, el progreso es colectivo, masivo, cada vez mas anónimo y participativo, pudiendo observarlo según donde yo elija pararme. 


Cerramos con un clásico?


1 comentario:

  1. Hola Francisco, rescato de tu reflexión algunos conceptos valiosos.
    El manejo de las herramientas da más oportunidades pero no soluciona las diferencias que existen en la sociedad, no logra igualar a menos que quienes participen de la sociedad quieran igualarse. Veo plasmada esta idea en la anécdota que contás: un chico con acceso a muchas facilidades quiere que el chico que vive en una comunidad aislada no tenga acceso a la tecnología, que continúe siendo diferente y no tenga las mismas oportunidades que él. Lo otro que quiero remarcar es que si bien no existe una vida real y otra virtual, hoy en día la vida transcurre entre espacios virtuales y no virtuales pero siempre reales. Por eso me parece muy acertada la imagen que traes a discusión con la utilización de un cuadro cubista, permite ver todas las perspectivas en un mismo plano, todos los espacios en los que se desarrollan las actividades componen la vida real de las personas.
    Coincido en que el pensamiento crítico acerca de la sociedad de la información, reconociendo sus bondades y defectos, es lo que nos permitirá entender cuánto queremos participar, qué perdemos y qué ganamos.
    Saludos!
    Martín

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